Adrian tiene 6 años con Trastorno de espectro de autismo (TEA) que estudiaba en el CEIP Francisco de Quevedo de Leganes.
Al terminar el pasado curso la Conserjería de educación decidió que debía ser escolarizado en un colegio de educación especial contra el deseo de su familia.

La plataforma @teaincluye se convoca una concentración de apoyo a las puertas del CEIP Francisco de Quevedo (C/Los Frailes,6. Leganes) hoy de 15.30 a 16.30 h.

¿Falta empatía? Mucha.
Tener a un hijo con un autismo o con cualquier otra discapacidad hace el dia a dia muy complicado, pero lo es mas cuando se ponen trabas y obstáculos. Se deben tender puentes … a la inclusión e integración.

¿Que pasaría si fuera nuestro propio hijo?
Querríamos darle las mismas oportunidades que los demas niños tienen. Que fueran felices.
Hay mucho por trabajar.
Mucho por hacer para mejorar la situación de los niños con alguna discapacidad.

Como afirma Melisa Tuya “Un colegio no se puede llamar inclusivo si expulsa a los niños que no avanzan según sus expectativas” y no puedo estar mas de acuerdo.
Melisa en su blog Madre reciente” incluye una carta de Maria, madre de Adrian que Creo necesario difundir (sobran las palabras).


Mi nombre es María y tengo un hijo de 6 años con TEA (Trastorno del espectro del autismo) que se llama Adrián.

Mi hijo fue diagnosticado con autismo con año y medio. Para mí, como madre, fue un palo muy duro, la vida te cambia de la noche a la mañana, pero poco a poco lo vas superando. Mi hijo es lo más maravilloso que me ha pasado en la vida y por el cual lucho todos los días.

Adrián empezó en la guardería Lope de Vega en Leganés con 7 meses, ya que yo trabajaba. Fueron los años más maravillosos que vivimos. Ahí, con año y medio, fue diagnosticado con TEA. Desde el minuto 1, tanto su profesora como el equipo de la guardería nos apoyaron a mi familia y a mí, pero claro, la guardería acabó y con 3 añitos tenía que empezar en un cole, su cole, Francisco de Quevedo en Leganés, un gran cambio para él y para nosotros.

El primer año fue genial, estaba en su aula TEA con los mismos compis de la guardería y la misma PT. Superamos el primer año.

El segundo año, que fue 2º de infantil, fue diferente. A los pocos días de empezar, la orientadora me citó para una reunión con ella y con la PT. Al llegar, yo pensaba que iba a ser una reunión como todas las que tuve de Adrián, pero no fue así. En dicha reunión me sacaron el tema de que mi hijo estaría mejor y más atendido en un colegio especial, el Alfonso X el Sabio. Yo me quedé sin palabras, acababa de empezar el curso y esto no me pareció normal. Ese año luché y conseguí que viniera el equipo específico a valorarlo, gracias al apoyo de la plataforma 5poraula (hoy Teaincluye) y a la asociación PROTGD que, desde que lo supieron, me ayudaron. Adrián ese año pudo quedarse en su cole con sus amigos y amigas.

Y llegó el último año de Infantil. Yo estaba tranquila porque creía que ya nos iban a dejar tranquilos, pero me equivoqué. El día 30 de marzo me citó el equipo directivo de su colegio para leerme el informe psicopedagógico de Adrián. Hay que decir que yo creía que ese informe era para pasar a Primaria, pero me equivoqué de nuevo, ya que era para cambiar a mi hijo de modalidad educativa. Como el año anterior, me sentí impotente, frustrada y cabreada, firmé en desacuerdo y me fui a la DAT para poner una queja. Buenas palabras recibí, pero nada más.

Allí empezó mi batalla como madre.

Al firmar en desacuerdo, tuve que poner varias quejas ayudada por mi asociación PROTGD y la trabajadora social, Marijose, que desde el principio me estuvieron apoyando.

A los pocos meses tuve una reunión con el inspector de educación. A esa reunión no fui sola, Marijose me acompañó. Como madre de un niño con TEA fue frustrante, como hablar con una pared, dijera lo que dijera, ese señor tenía muy claro lo que quería. Sus palabras me rompieron el corazón. Me dijo que él me iba a quitar la plaza de Adrián en su colegio porque él lo decidía y que yo no tenía ni voz ni voto, que el curso siguiente, mi hijo no estaría en su colegio con sus amigas y amigos. Yo le dije que eso no estaba bien, que no podía hacerlo, que él me ofrecía cualquier colegio de Educación Especial, pero no un aula TEA en su colegio, que era lo que quería para mi hijo. Al salir de la reunión lloré por impotencia, ¿Cómo una persona desconocida puede decidir la vida de mi hijo?

Hablamos con la asociación PROTGD y Marina, su presidenta y, unos días después, nos pusimos en contacto con unos abogados de la asociación SOLCOM, que lucha por la inclusión, y que nos brindaron su ayuda.

Presentamos todas las quejas posibles y solicitamos unas medidas cautelares, las cuales fueron desestimadas. Creíamos que la Comunidad de Madrid sería más comprensiva y, una vez más, nos equivocamos.

El pasado 15 de noviembre, a las 13:30h, la directora del colegio de mi hijo me llamó para citarme a las 15:55h. Era para comunicarme una notificación recibida de la Comunidad de Madrid. Yo ya andaba con las mosca detrás de la oreja así que llamé a Mar de SOLCOM y se lo dije. Rápidamente, llamamos a Carolina de la asociación, que vive en Madrid, para que me acompañara al colegio. Al llegar, nos recibieron la directora y la jefa de estudios, me entregaron la notificación en la que decía que mi hijo Adrián ya no tenía asignada la plaza en su colegio, que había causado baja y que su nuevo cole era el Alfonso X el Sabio de Educación Especial.

Por mi boca salieron cosas de las que, a día de hoy, me arrepiento. Para nada quería ofender a nadie, pero como madre me sentí muy mal e incomprendida. No culpo al colegio, culpo a la Comunidad de Madrid.

Me niego a que mi hijo vaya al nuevo colegio, ya que creo en una educación inclusiva, en la que todos y todas puedan decidir su educación y su futuro.

Lo que más me ha dolido es la impotencia y las caras de sus amiguitos al verle marchar así como el trastorno, para él y sus amigos, que supone cambiarle de la noche a la mañana de colegio.

El viernes mi hijo se levantó de su cama y cogió su mochila de la piscina, porque los viernes iba allí con sus compañeros de clase. Le tuve que explicar que no podía ir, fue muy duro, ¿Cómo es posible que esta gente no tenga corazón? Mi hijo no es un objeto, es una personita y han vulnerado su derecho a una educación inclusiva y de calidad, reconocida en la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, ratificada por España en 2008 y, por tanto, de obligado cumplimiento.

Por eso, desde aquí les digo que voy a ir hasta el final, que no me rendiré, porque #TodosSomosAdrián, hoy es mi hijo pero mañana puede ser cualquier otro niño o niña. Ya está bien de tantas injusticias, son nuestros hijos y nosotros, como padres y madres, decidimos su educación.

Solo me queda dar las gracias a todas las personas que nos están apoyando.

Gracias de corazón.

María

Si no podéis ir a la concentración de apoyo a Adrián, podéis apoyarle desde vuestras redes sociales con el hashtag #TodosSomosAdrián

Muchas gracias