“A los que se sobreponen de experiencias dolorosas y no se instalan en la queja y el lamento, sino que siguen sonriendo y no cierran ni los ojos, ni las alas, ni el corazón.

A los que siguen confiando luego de haber sufrido desengaños y traiciones, pero con una perspicacia renovada.

A los que cantan bajo la ducha y bajo la lluvia.

A los que les abren los brazos al sol, y a los que se zambullen sin titubear en el mar.

A los que sueñan a lo grande y a los que inspiran a que los otros sueñen sin límite.

A los que rezan en lo secreto y defienden en lo público.

A los que se alegran del éxito ajeno y se compadecen cuando el otro anda perdido.

A los que no temen mostrar su costado frívolo, díscolo o torcido, sin creer que son eso en toda su extensión.

A los que les gusta jugar y no temen hacer el ridículo.

A los que se lanzan decididos en pos de sus deseos.

A los que besan y abrazan espontáneamente.

A los que siguen formándose y estudiando porque saben que aprender es el motor de la vida.

A los que saben decir que no para decirle sí a lo importante.

A los que se juegan por sus ideales a pesar del qué dirán.

A los que son fieles a sí mismos y leales a los demás.”

Texto de Victoria Branca de su precioso blog Con los pies desnudos
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